Fuera de carta

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Fuera de carta

Publicado 15 diciembre, 2011

Desde hace un año que estoy en un grupo empresarial dedicado a la recuperación de empresas. Ya en varias ocasiones he comentado en esta y otras tribunas lo molesto que me resulta que nos confundan con buitres dedicados a buscar su propio enriquecimiento sin dejar ningún valor tras de sí. En este sector somos pocos los “de verdad” y son muchos los que buscan un pelotazo.

Después de unos cuantos años en nuestro querido sector ferretero, del que no termino de desprenderme, he visto empresas de muchos colores, plagadas de fascinantes historias y normalmente muy ligadas a una o varias personas: son proyectos personales más que proyectos empresariales.

Bien por motivos de sucesión, por falta de preparación de loa herederos o por muchos otros motivos, todos ellos agravados por la crisis, vemos como demasiados de esos proyectos van feneciendo y quedándose en el camino. Una cosa he aprendido con los años, con muy buenos amigos que han compartido sus experiencias y vivencias y con la cantidad de empresas que he visto: nada diferente se conseguirá con la misma actitud, con las mismas herramientas y con el mismo enfoque.

Como dicen los americanos hay que pensar “fuera de la caja” (“out of the box”) y esto no se consigue sin un mínimo de perspectiva, imaginación, preparación y cierta sangre fría. No podemos pensar con el corazón, ligados a las historias que nos vinculan a todas las personas de nuestra organización. Hemos de ser fríos como el cirujano que sabe que tiene en su mano salvar una vida a costa de amputar una pierna gangrenada. Es duro, pero si no existiese ese galeno serio, profesional y responsable, se hubiesen perdido muchas más vidas a lo largo de la historia. Preguntémosle a un mutilado si hubiese preferido morir antes que perder un brazo o una pierna.

En las empresas es lo mismo. Tenemos que salvar empresas que crean riqueza, puestos de trabajo, consumo, PIB,… para ello hemos de hacer muchas veces sacrificios temporales pero creo que no intentarlo es peor que hacerlo. No me malinterpreten ya que no pretendo criticar el porqué hemos llegado a esa situación crítica que obliga a plantearse escenarios tan drásticos; ni es el momento ni el lugar.

Lo que si invito es a todas esas empresas que, privadas de financiación, con grandes mermas en sus ingresos y márgenes a que tomen las riendas y vayan a un “galeno cualificado” que, al igual que D. Leopoldo Abadía hace mención al “safety car”, que busquen a profesionales que, con toda libertad, puedan reconducir su proyecto empresarial. Desde redimensionarse a través de restructuraciones y recortes de gastos, pasando por un cambio de estrategia o mercado, hasta la venta de la empresa, pasando por otras muchas soluciones.

Es muy noble plantearse soluciones y nuevos “amos” para nuestros proyectos. Igual que cuando el cachorrito se convierte en un mastín de 60Kg. necesita algo más que los 90 metros de nuestro piso, nuestras empresas, bien por las circunstancias, o por su crecimiento y desarrollo natural pueden necesitarlo.

No dejen que este sector siga debilitándose en nuestro país. No sigan quejándose de los chinos, de los altos salarios (que ustedes mismos han concedido) ni del gobierno,…. Hagan lo que está en su mano: actúen ustedes o que lo hagan en su nombre. Pero sobre todo hagan algo. Sean generosos y no limiten la supervivencia de su empresa con sus propias limitaciones. No les digo que vendan; solo les digo que busquen soluciones valientes “fuera de carta” para que el proyecto que ustedes lideran siga teniendo vigencia, sostenibilidad y siga creando riqueza para todos.

 

Jorge Beschinsky (Director General en TORRAVAL Cooling,S.L.)