La bricomanía llega al automóvil

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La bricomanía llega al automóvil

Publicado 22 marzo, 2012

Primero se asentó en España el bricolaje de muebles, después el de la construcción, informática… y ahora le toca el turno al automóvil. Javier de Górgolas, consejero delegado de la empresa Car and You, explica de esta manera cómo, poco a poco, la cultura del repárelo usted mismo está arraigando entre los conductores españoles. Esta tendencia, desde hace años muy extendida en otros países europeos como Alemania o Francia, no había prendido hasta ahora en nuestro país, entre otras cosas porque reparar el coche en los talleres españoles era bastante más barato que en esos países, sostiene François Passaga, responsable de la consultora Gipa.

El ahorro, que puede llegar hasta el 80% en la factura de las reparaciones al no precisar mano de obra, así como “la satisfacción que produce esta nueva alternativa de ocio”, sobre todo entre los hombres, son, a juicio de De Górgolas, las dos razones fundamentales que explican el éxito de este nuevo concepto de taller mecánico. Nada extraño teniendo en cuenta que el coche es actualmente el patrimonio más valorado entre los jóvenes de entre 18 y 27 años. Car and You ha sido la compañía española que ha dado el pistoletazo de salida a esta nueva fórmula, que básicamente consiste en alquilar un box, totalmente equipado de herramientas, donde el conductor puede cambiar el aceite, los neumáticos o pintar el coche, entre otras operaciones. Pero ya le han salido seguidores. Solo en Cataluña ya hay una decena de talleres que opera con este sistema. En Madrid, Clever Car Repair está a punto de abrir dos franquicias.

Rebajar la factura del taller es el principal aliciente que mueve a los conductores españoles para acudir a estos bricotalleres en lugar de a los convencionales. Por poner un ejemplo, cambiar la correa de distribución de un coche de gama media-alta en el concesionario puede costar 1.600 euros frente a los menos de 800 euros que puede representar cambiarla uno mismo en estos talleres.

Pintar el vehículo es otra de las operaciones más frecuentes y, de hecho, representa el 40% de la cifra del negocio, según afirma José Galán, dueño de la compañía madrileña Clever Car Repair, que opera en Madrid desde 2008.

Y es que las cifras hablan por sí solas: entre 1.500 y 1.600 euros cuesta pintar el coche en un taller convencional frente a los 400 euros que vale hacerlo uno mismo en estas instalaciones. Por eso, cada vez es más frecuente que muchos conductores que van a vender el coche (principalmente mileuristas) recurran a este sistema para aumentar el precio de venta, que a juicio de Galán puede alcanzar los 1.600 euros.

Pero el capítulo de la pintura no tiene el monopolio de las operaciones que los clientes abordan en los bricotalleres. El mantenimiento de los vehículos, como el cambio de aceite, de los filtros, de las pastillas de frenos y de neumáticos representan casi el 60% de las operaciones, según De Górgolas.

No obstante, también es frecuente el arreglo de las abolladuras, la instalación de elementos electrónicos, como los sensores de aparcamiento, el manos libres o arreglar los elevalunas eléctricos y otras reparaciones, como cambiar el tubo de escape, la correa de la distribución o el embrague, e incluso arreglar la junta de la culata.

Los particulares son, hasta el momento, los principales clientes de estos establecimientos, pero también trabajadores autónomos que están relacionados con el sector del transporte, como taxistas y otros conductores profesionales, que cuentan con ciertos conocimientos de mecánica, se están haciendo asiduos al hazlo tú mismo para ahorrar en la factura.

Asimismo, los profesionales autónomos dados de alta como mecánicos, que cuentan con una cartera de clientes y que actualmente no pueden hacer frente a los costes fijos que supone el mantenimiento de un taller abierto (naves, maquinaria, licencias, etc.) han empezado a hacer buen uso de estos bricotalleres. La idea de “ahora solo pago lo que utilizo”, como comenta De Górgolas, parece que está teniendo bastante aceptación y prueba de ello es que solo por Car and You, que empezó a operar en octubre de 2007, ya han pasado 90.000 clientes, unos 2.200 clientes al mes.

De hecho, en apenas cuatro años de vida, esta entidad ha abierto instalaciones en Madrid, Sevilla, Valencia y Cádiz y la previsión para este año es abrir nuevos talleres en Barcelona y Madrid, así como dar el salto a Estados Unidos.

En Clever Car Repair, las perspectivas son también muy halagüeñas. Cuenta con una cartera de clientes de 1.500 personas, “que repiten”, según comenta Galán, y está ultimando la apertura de dos franquicias con este concepto de negocio.

 

Los convencionales ponen peros a los bricotalleres

Apenas han irrumpido en el mercado y los bricotalleres ya han empezado a levantar ampollas entre los empresarios de la automoción. La Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparaciones y Recambios (Ganvam) ha sido una de las primeras en hacer objeciones a la propuesta de estos negocios. La realización de las labores de mantenimiento y reparación de los vehículos por parte de los mismos conductores es, a su juicio, “una barbaridad”, ya que puede ser peligroso para la seguridad de los usuarios.

Este no es el único pero. Según explican, el concepto del háztelo tú mismo, hasta el momento insignificante sobre el total de la actividad de los talleres españoles, supone también una forma de competencia desleal respecto a los talleres tradicionales, además de contribuir a la proliferación de la economía sumergida.

Lo cierto es que el número de adeptos a estos talleres crece día a día porque, entre otras cuestiones, los clientes tienen también más control sobre las reparaciones de su coche. Algo que resulta bastante atractivo teniendo en cuenta que la mayoría de los consumidores desconfía de los convencionales, asegura Galán. Si los bricotalleres llegaron a España fue porque la empresa pionera, Car and You, vio un hueco de mercado, aún sin explotar, como explica De Górgolas. Que no cunda el pánico: los clientes de los bricotalleres no son los mismos que los de los convencionales.

 

Inversiones

Abrir un taller de estas características, además de las instalaciones, requiere una inversión en herramientas, maquinaria y tecnología mayor que en uno convencional, ya que el cliente es mucho más exigente, según Galán. Además, cada box tiene que contar con todas las herramientas, dado que se ocupan simultáneamente. En Car and You, la inversión ha sido de seis millones de euros y en Clever Car Repair supone un desembolso de medio millón.

 

 

Claves del servicio

El ahorro medio que pueden alcanzar los clientes de este tipo de talleres es del 50% en la mayoría de las operaciones (cambio de aceite, frenos, filtros, tubos de escape, etc.) frente a los convencionales. No obstante, este ahorro se dispara cuando se trata de pintar el coche, de ahí que represente en torno al 40% del volumen de negocio de estos talleres.

Los boxes suelen alquilarse por media hora. El coste medio por este periodo ronda los 10 euros en la mayoría de las empresas. Pasado este tiempo hay posibilidad de prolongar el alquiler en fracciones de 10 o 5 minutos. Asimismo, en algunas compañías ofrecen bonos de descuento para periodos de alquiler más largos.

Los bricotalleres comercializan todo tipo de recambios para las reparaciones a precios más bajos que en el mercado, pero eso sí, siempre que se haya alquilado un box para realizar la operación. No obstante, los clientes pueden traer los recambios de casa.

Estos centros de bricolaje cuentan con asesores (mecánicos) en todas las áreas de actuación (chapa y pintura, mecánica, etcétera), que ofrecen ayuda de forma gratuita a los clientes. Pero, eso sí, nunca pueden intervenir en las operaciones porque la responsabilidad es de los particulares.

 

Articulo de Paloma G. Moreno – publicado en cincodias.com