Perdona, jooo

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Perdona, jooo

Publicado 26 abril, 2012

Buena semanita hemos tenido, entre los recortes, Repsol, nuestra prima de riesgo, que cada vez está más grande… Entre todos, ha destacado, con creces, el tema del Rey, con su escapada y caída. Creo que he visto más veces las imágenes de su pedida de disculpas, incluso sin querer, que las del 11-S.

No voy a entrar a discutir, porque ya está bien, si hizo mal o bien, si debe o no cazar elefantes, si lo hace con dinero público, tira de su sueldo o le han invitado, o sobre el acierto o desacierto cometido al pedir perdón.

Lo que quiero transmitir es la penilla y vergüenza ajena que me da ver las imágenes de un hombre tan mayor y grandullón con ese gesto tan serio pidiendo disculpas y diciendo que no se va a volver a repetir. Como estará el patio para que hayan “recomendado” a D. Juan Carlos que pidiera perdón.

Me recuerda a cuando éramos adolescentes, de esos con la cara llena de granitos y el bigotillo de pelusa, llegando tarde a casa y diciéndoles a nuestros padres: “Perdona, jooo, no te enfades ni me quites la paga, que es que me he liao y se me ha escapao el bus”.

Lo que ocurre es que el episodio del Rey, en vez de acabar, está despertando otros comentarios y especulaciones, y está dejando ver el peso de la opinión pública.

Ya puestos a opinar, y aprovechando que se levanta la veda, me gustaría mucho que la actitud llegara, por ejemplo, a los señores diputados y senadores que, en ocasiones, deciden no acudir al Congreso o al Senado, para atender sus tareas profesionales o particulares, o porque no les venía bien, o el tema a tratar no les interesaba. Caramba, que a veces el hemiciclo tiene más calvas que el último día de una feria de ferretería a las tres de la tarde.

Sería estupendo que pidieran disculpas, no cada vez que se ausenten, porque podría ser muy pesado, pero por lo menos una vez al año, a modo de resumen.

Estaría bien que miraran con gesto afligido a una cámara, detrás de la que estaríamos los que les hemos puesto y mantenido en sus cargos públicos y que, con una lagrimilla escapando de sus ojitos, nos dijeran: Perdona, jooo.

 

Antonio Miranda – Director de Panoramaindustrial.com