Reconocimiento a la profesionalidad

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Reconocimiento a la profesionalidad

Publicado 5 julio, 2012

Ancofe ha finalizado su andadura. La disolución de la emblemática Agrupación Nacional de Cooperativas de Ferreteros era un paso esperado, y quizás necesario y lógico, como también lo es la futura disolución de Fergrup, para la consolidación de C+C Cooperativa Nacional de Ferretería.

Lo de paso “lógico” me lo discute un amigo, argumentando que se debería haber iniciado el proceso por arriba, por las agrupaciones, pero bueno, cada uno sabrá.

Una vez finalizado el inicio del proceso de integración, consciente de que quedan todavía por sucederse otros “daños colaterales”, me apetece recordar a todos los trabajadores de Ancofe que se han ido de la empresa, personalizando en Antonio Chacón.

Le conocí hace más de quince años, en el piso que la agrupación tenía en Plaza de Castilla, con sus pantalones vaqueros, tímido, llevando a la perfección la tarea administrativa, en un equipo de tres, con Pilar, otra máquina, y Ricardo López, el carismático gerente.

Con el tiempo, dada la saturación, te atendía al teléfono y, en la sombra, se fue convirtiendo en el brazo izquierdo, el derecho, y algún otro órgano más de Ricardo, hasta que tuvo las tablas suficientes como para que, cuando ya se había probado algún otro gerente, el Consejo Rector se diera cuenta de que lo mejor lo tenía en casa y no había que irse fuera a buscar.

Muy diplomático, con muy buena escuela en ese aspecto, supo bandear las situaciones, con ese extraño arte de decirle a un presidente de una cooperativa lo que tiene que hacer sin que parezca que se lo ha dicho.

Hace un par de años, ya en Cardenal Herrera Oria, quedamos para mantener una entrevista, y en el bar de abajo, haciendo tiempo, le vi aparecer por la puerta, y prácticamente hicimos la entrevista en la barra. Ya no quedaba nada de su timidez, pero seguía conservando su saber estar y su humildad.

El viernes 30 de septiembre de 2011, en Ferrétika, en uno de esos cigarrillos que te echas en la salida de emergencia, me miró desde arriba (es más alto que yo), y con los ojos cansados, pero conservando la mirada sincera y la voz segura, me dijo “mira Antonio, estoy trabajando muchas horas, con mucha ilusión, intentando sacar adelante con otras personas un proyecto muy bueno para el sector y para los socios de Ancofe. Yo soy uno de los que lo están fraguando y no me voy a parar a pensar en si seguirán contando conmigo cuando ésto acabe. Ahora eso me da igual”.

Sé de buena tinta  que a algunas personas les ha dolido mucho la decisión de prescindir de él. Es lo que tienen los proyectos, que no siempre los acaban los que los empiezan. Alguno no estará de acuerdo con mi visión sobre él, pero es mi opinión.

Espero que Antonio triunfe en la empresa en la que vuelva a encontrar un puesto de trabajo. Y sé que así será, porque es muy bueno.

 

   Antonio Miranda