31 de julio

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31 de julio

Publicado 13 septiembre, 2012

31 de julio, día peligroso, desconcertante. Podríamos llamarle “Nuestra Señora de la Sorpresa”. Te levantas como cada mañana para acudir a tu puesto de trabajo y vuelves a casa por la tarde confundido y apaleado.

Tu jefe se ha dado cuenta, casualmente el último día antes de vacaciones, de que no le haces falta, no le gusta como trabajas, la cosa va muy mal, no salen las cuentas, y también de que llega un mes inactivo y se puede ahorrar un sueldo. Lo que parece que no sabe es que va a tener que volver a empezar con otra persona, que seguramente cobrará menos todavía que tú.

Y al día siguiente coges el coche y te vas con tu familia a disfrutar de unas vacaciones que, desgraciadamente, tenías pagadas. Durante un mes no te va a servir llamar a nadie, salvo para lamentarte, porque casi todos están inactivos. Hayas sido director gerente de una central de compras, de la delegación española de un fabricante alemán, delegado de ventas de una empresa proveedora portuguesa o administrativo, tú también estás de vacaciones para los ojos de los demás.

Y eso lo maneja muy bien el patrón, consciente de que el tiempo todo lo borra. Ya lo ponen en práctica los viernes durante todo el año. Los compañeros hablan un rato desconcertados y temerosos de que les pueda pasar a ellos, luego se van agradecidos porque no ha sido así, ven el partido de fútbol y la carrera de coches, y el lunes ya está todo olvidado.

Y te va pesando cada litro de combustible que te gastas, y te oprimen como una losa tus cincuenta y tantos años, y cómo te han pagado lo que has hecho por una empresa que considerabas tuya, y cada día que pasas en el que iba a ser un paraíso del merecido descanso, se convierte en un mazazo que te va avisando de los días que te quedan para volver a tu nuevo trabajo, que no es otro que buscar trabajo.

En la zona de Levante en la que me muevo, el tema de Hostelería ha sido este año más caótico que nunca. Cogen a un camarero, le tienen en “período de prueba” durante unos días, luego le dicen que la cosa va muy floja y que ya le llamarán. Luego hacen la misma operación con otro, y luego con otro, y cuando se quieren dar cuenta se ha acabado la temporada sin haber firmado un contrato. De hecho, si se paseara una pareja de policías municipales por allí, empezarían a correr camino de la playa muchos hombres y mujeres con camisa blanca y pantalón negro.

El mes de agosto ha registrado 38.179 nuevos desempleados. Un mes en el que, tradicionalmente, las contrataciones temporales en hoteles, bares y restaurantes, salvaban los números.

Pero casi no lo hemos notado. Ninguno hemos tenido problemas para tomarnos una cañita en una terraza. Te la servía dócil y ágil el dueño del bar, o su esposa, o su hijo de 17 años que está de vacaciones, o el viejo encargado que hace el trabajo de tres.

Hay muchos empresarios, opino, que no quieren saber dónde están, y quieren seguir obteniendo los mismos beneficios que hace cinco años. Y esto es extensible también a nuestro sector.

Creo que los de arriba no lo están haciendo muy bien, pero los de más abajo tampoco.

 

   Antonio Miranda – Director de panoramaindustrial.com