Con el IVA a cuestas

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Con el IVA a cuestas

Publicado 6 septiembre, 2012

Artículo publicado por Ana Bravo en www.elmundo.es el 2 de septiembre de 2012

“Juan Rodríguez (nombre ficticio), padre de dos hijos, consume desde que se levanta hasta que se acuesta. En realidad, también consume desde que se acuesta hasta que se levanta: gasta calorías y oxígeno -hasta sábanas por ponerse un poco más estrictos-. Pero, de momento, no hay gobierno ni economista que haya encontrado una fórmula medianamente universal para poner precio a las calorías que se queman durante el sueño o al oxígeno que respiramos.

Desde el sábado, su vida es más cara: unos céntimos de aquí y unos euros de allá en productos -la ropa que usa o los lápices que usan sus dos hijos en el colegio- y gastos cotidianos -desde ir al cine a ir al dentista- que, con la subida del IVA y al cabo de un año, supondrán entre 400 y 500 euros más de media. Mucho más, claro, si Juan Rodríguez, trabajador contrito de la esforzada clase media, se pone estupendo e invierte unos ahorrillos en un cuadro para el salón de casa. O cambia el monovolumen, que ya renquea y tiene los mismos 10 años que su hijo mayor, por el ‘crossover’ que se le aparece a diario en el concesionario de al lado de casa, el todoterreno de toda la vida, vamos.

Los primeros gastos cuantificables en los que incurre Juan al despertarse son energéticos: luz, agua y gas. Encender la lamparilla de su habitación, la luz del baño y la cocina, los 50 litros de agua de una ducha rápida o calentar un vaso de leche en el microondas son rutinas matinales que se encarecen. De ello darán cuenta los recibos de los próximos días que, sin embargo, aplican el nuevo IVA a lo que la familia Rodríguez gastó en agosto.

Así, los aproximadamente 32 euros de agua que vienen pagando se convertirán en 32,59 tras una subida del 8 al 10% en la factura; y los 75 euros de luz se verán incrementados en un euro y 96 céntimos (hasta los 76,91 euros) en virtud del aumento del 18 a 21% de la carga impositiva en la factura. Por si fuera poco, el que la ducha mezcle agua fría y caliente costará ahora 51,27 euros, un ‘lujo’ que antes se resolvía con los 50 euros de la factura del gas. Un total mensual en recibos que, incluso manteniendo los mismos consumos, pasaría de los 157 euros de promedio a los 160,77.

Trenes, gimnasios, flores y peluqueros

A Juan le tocaba incorporarse al trabajo en la última semana de agosto y, en honor a su apellido -Rodríguez-, ha vuelto a Madrid unos días antes que su mujer y los niños, que estiraron los últimos días de vacaciones con los abuelos maternos en el pueblo. El sábado regresaron los tres en tren desde Toledo y el viaje en el flamante Avant de Renfe, por el que antes pagaban 35,70 euros (a razón de 11,90 euros cada billete), pasa a costar 36,30 euros (la tarifa base por este trayecto pasa a ser de 12,10 euros) tras la subida del 8 al 10% del IVA en el transporte de ferrocarril.

Antes de recogerlos, Juan aprovecha la mañana del sábado para pagar el gimnasio al que lleva apuntado cuatro años entre intermitencias y perezas varias que no le eximen de la cuota. Este mes, los 40 euros que pagaba por hacer deporte serán 44,81, una subida nada despreciable que le escuece tanto que le invita a plantearse si no sería más barato comprarse una bici estática y practicar el ‘spinning casero’.

Sus reflexiones ya en el coche duran lo que tarda en pasar delante de una floristería y recordar que a Paloma García, su mujer, le encantan que le regalen flores, sobre todo en su cumpleaños. Decide repetir regalo este año: la docena de rosas blancas por las que está seguro de haber pagado 47 euros el 1 de septiembre 2011 cuestan ahora 52,60. Cuando le entrega el ticket, el florista siente la necesidad de explicarse tras el resoplido de Juan: “a ver dónde vamos a parar con la subida”. No exagera. El negocio de la flores cortadas, igual que los gimnasios, pasa del IVA reducido al normal, una subida impositiva que va del 8% al 21%.

Entretanto, Paloma aprovecha la última mañana en el pueblo antes de coger el tren para llevar a los niños a cortar el pelo. Sabe que el barbero de allí le cobra menos que la peluquería de debajo de casa, aunque este sábado el módico corte de 7,50 euros de cada hijo pasa a costarle 8,40: un gasto que pasa de los 15 a los 16,80 euros por el mismo servicio… Otro sector, el de la peluquería, que registra también una subida del 8 al 21%.

Restaurantes y ocio, caras del alza

Tras reunirse en Madrid, Juan y Paloma celebran el cumpleaños de Paloma en la pizzería que frecuentan con los niños. Las dos pizzas grandes, las bebidas, los entrantes y los postres, que el 31 de agosto le habrían costado 56,40 euros, cuestan desde el sábado 57,44, de acuerdo con el alza del 8 al 10% del IVA en los restaurantes.

Pero el alza más discreta de precios en los restaurantes será más evidente en la siguiente decisión que toman los Rodríguez García para seguir celebrando el cumpleaños de Paloma con los niños: ir al zoo. Las entradas (tres de adulto a 22,25 euros cada una y una infantil de 18 euros, ya que sólo Luis tiene menos de ocho años) suman 84,75 euros, un total que antes de la subida impositiva y del cambio de tipo rondaba los 76 euros, casi 10 euros más.

El día toca a su fin y Juan, Paloma, Antonio -el hijo mayor- y Luis -el pequeño- regresan a casa. Van en coche y toca subir las maletas porque antes fueron de la estación al restaurante y luego directamente al zoo. El diesel del coche es desde el primero de septiembre dos céntimos más caro, pero el alza de precio de los combustibles es un goteo tan incesante que no es precisamente estos días la subida ‘estrella’.

Tras acostar a los niños, Juan y Paloma descartan irse a tomar una copa -bueno, lo descartaron de su lista de prioridades hace ya algunos años-. Los 17 euros que pagaron el pasado mes de julio en un bar de copas cercano por el gin tonic de Paloma y la ‘caipirinha’ de Juan serían este sábado, de haber salido, 19,04 euros.

Pero para compensar la pizzería y el zoo deciden aprovechar el Imagenio Familiar que contrataron hace unos meses y ver una película. La elección les ahorraría por ejemplo el desplazamiento, la entrada del cine y hasta las palomitas, aunque la televisión de pago tributa desde el sábado al 21%, por lo que pagarán unos tres euros más de media al mes según cálculos del sector, un incremento que supondrá 36 euros más al año.

Antes de acostarse, Juan se para un momento a pensar en lo que pagó de más por las rosas o en los 85 ‘eurazos’ del zoo. Paloma también hace repaso mental del día y se acuerda de los casi 60 euros que le costó invitar a su marido y a sus hijos en la pizzería. Menos mal que dormir, en sí, es gratis. De momento”.