Calzado Laboral en 2013

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Calzado Laboral en 2013

Publicado 22 enero, 2014

La situación económica de los últimos años y el maltrecho panorama del mercado de la seguridad laboral en España -que sigue su tendencia a la baja- ha empujado a las empresas del sector de EPIS en general, y de calzado de seguridad en particular, a potenciar aún más, si cabe, su actividad en el extranjero.

La reducción del 25% del mercado español en los últimos cuatro años (que lleva el movimiento de capital estimado en el sector de EPI de 600 millones de euros a 450) hay que compensarla con una mayor exportación de los productos y servicios en el exterior, como ya viene sucediendo en éstos últimos años. Para soportar la crisis, el objetivo sería vender un 40% de la producción española de EPI en el exterior, según indica la asociación del sector, Asepal.

Así pues, Asepal corrobora las expectativas que se abren de forma inmediata para las empresas españolas del sector de la seguridad laboral en un mercado en verdadero auge: el latinoamericano, dónde cada vez hay más demanda de nuestros equipos certificados y de calidad en países como Brasil, Colombia, Ecuador, Perú o Chile. “Muchos de éstos países están desarrollando leyes y normativas a imagen de nuestra legislación de prevención de riesgos, junto con sus respectivos reglamentos”, apunta el Presidente de la Asociación, Luis del Corral.

 

Abrir mercados

La Asociación considera de especial relevancia la estima y el aprecio que estos mercados demuestran tener a la normativa CE, que es, incluso, más exigente que la norteamericana. De este modo, añade su presidente, “el usuario latinoamericano tiene tendencia a utilizar EPI europeos y, por lo que nos toca, españoles; está satisfecho con nuestros productos y, lógicamente, encuentra más fácil el intercambio de información. Por eso, muchas de sus organizaciones se apoyan en Asepal y compañías del sector de la energía o el petróleo, por ejemplo, piden siempre marcado CE”.

Aun así, con la situación económica actual, parece inevitable la desaparición de algunas empresas y la fusión entre otras para sortear la crisis. Esto último, sobre todo, de cara al mercado exterior para reforzar las estructuras y apoyarse unas empresas en otras y, de este modo, procurar un mayor éxito en el proceso de internacionalización.

 

Desaceleración de la exportación

Los datos facilitados por la Federación de Industrias del Calzado Español, FICE, sobre la evolución del comercio exterior del periodo enero-julio evidencian una desaceleración en la exportación, con una leve caída del 0,2% en volumen, mientras se mantiene el aumento en valor, del 10,2%. El precio medio se situó en 15,95 euros el par, un 10,4% superior al de hace un año. Unas cifras que evidencian que el sector zapatero español sigue apostando fuerte por el calzado de calidad, a precios cada vez superiores.

Asepal, junto con la Asociación francesa y la Federación Europea solicitaron que el periodo de transición para la aplicación de nuevas normas de calzado se prolongase hasta el 31 de diciembre de 2013 y se pudieran comercializar hasta el 31 de diciembre de 2014. La Comisión Europea ha decidido prolongar la presunción de conformidad 12 meses en lugar de los 18 que se pedía. La nueva fecha límite que se estableció para que el calzado que se ponga en el mercado cumpla con la nueva versión de la norma fue el 30/06/2013.

Las nuevas normas de calzado, publicadas en febrero 2012 en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) afectan a: EN ISO 20344:2011 – Equipos de protección personal. Métodos de ensayo para calzado (ISO 20344:2011) y EN ISO 20345:2011- Equipo de protección individual. Calzado de seguridad (ISO 20345:2011)

 

Tendencias del mercado

El calzado de uso profesional se considera como un “Equipo de Protección Individual” ya que está destinado a ofrecer protección contra los riesgos derivados de la realización de una actividad laboral.

Un Equipo de Protección Individual (EPI) es el elemento definitivo para la seguridad y la salud del trabajador. Por eso no puede ser considerado como un suministro industrial más.

El calzado de seguridad se identifica tradicionalmente con un calzado industrial. La diferencia principal entre el calzado normal y el calzado de seguridad es la exhaustiva mejora de todos y cada uno de los elementos que lo componen. De esta manera se trabaja lograr mayores prestaciones de las suelas, plantillas, punteras, talones, juntas y materiales, con características que mejoren las diferentes partes del calzado, y componentes y diseños que aporten una mejor ergonomía al usuario.

Para un trabajador, el calzado debe considerarse un elemento de protección, al igual que un casco, un arnés o unos guantes. No se trata de una parte más de su uniforme que sirve sólo para identificar a la plantilla de una determinada empresa, sino de una prenda destinada a prevenir accidentes y a proteger al usuario frente a determinados riesgos.

Por ello, la búsqueda constante de ergonomía, impermeabilidad y transpirabilidad, el uso de elementos no metálicos, cierres de desprendimiento rápido y suelas antideslizantes, son los principales caballos de batalla de los proveedores, que siguen confiando especialmente en la ferretería, suministro industrial y tiendas especializadas en la comercialización de EPI’s como principales canales de distribución.

Es ahí donde radica la mayor competencia entre las principales marcas, en la búsqueda de innovaciones que doten al calzado de una mejor ergonomía para el usuario y seguridad para evitar riesgos en el trabajo, desarrollando nuevos materiales con características que mejoren las diferentes partes del calzado, por ejemplo, materiales sintéticos como PVC y Neopreno.

 

Normativa del Calzado de seguridad

La normativa aplicable a este calzado es la EN ISO 20345:2004. El calzado de seguridad incorpora elementos para proteger al usuario de las lesiones que puedan ocasionar los accidentes. Está equipado con topes de seguridad, diseñados para ofrecer protección frente al impacto con una energía de 200 J y frente a una fuerza de compresión de 15 kN.

El calzado debe cumplir algunos requisitos básicos entre los que están la resistencia de los topes de seguridad de 200 J frente a impacto y 15 kN frente a compresión, ausencia de Cr (VI) para calzado elaborado en piel, resistencia al deslizamiento y espesor mínimo de la suela.

El calzado de seguridad puede incorporar características adicionales de protección y que generalmente deben reflejarse en el marcado del calzado.

Por cuestiones de comodidad, se han creado unos códigos de designación que agrupan los requisitos adicionales más habituales en el calzado de seguridad. El código está compuesto por la letra S, que representa al calzado de seguridad y un número. También podemos encontrarnos el código “SB” que designa a un calzado de seguridad que cumple con los requisitos básicos (protección de los dedos, etc.)

En los criterios de selección también encontramos el calzado ESD. El calzado ESD (ElectroStatic Discharge) según los requisitos IEC EN 61340-4-3 está destinado a ser utilizado de manera complementaria a otros equipos dentro de Áreas de Protección Electrostática (EPA).

El calzado ESD posee una resistencia eléctrica que lo sitúa entre el calzado antiestático y el conductor, impide la acumulación de cargas electrostáticas que pudiesen dañar los equipos electrónicos. Por lo tanto, es un tipo de calzado que no está específicamente diseñado para ofrecer protección a los usuarios del equipo, sino a los equipos electrónicos que el usuario pudiese manipular y que pudiesen resultar dañados como consecuencia de una descarga de electricidad estática.

La normativa aplicable al calzado de trabajo es la EN ISO 20347:2004, aunque aún puede encontrarse calzado certificado con la antigua EN 347:1992. El calzado de trabajo incorpora elementos para proteger al usuario de las lesiones que puedan ocasionar los accidentes. Este tipo de calzado no está equipado con topes de seguridad.

 

Descenso de la producción española de calzado

La producción de calzado, en todas sus facetas, registró un descenso en 2012, en un marco de reducción de la demanda interna y desfavorable comportamiento de las ventas en el exterior. De este modo, se estima un valor de la producción de 1.415 millones de euros, un 10% menos que en 2011.

Las exportaciones registraron un descenso del 1%, que contrasta con los crecimientos registrados en los dos años anteriores. Por su parte, las importaciones, penalizadas por el deterioro de la demanda, contabilizaron una caída del 5,4%.

Los países de la Unión Europea constituyen el principal destino de las exportaciones, al reunir el 75% del total exportado en 2012, destacando Francia, con un 22% del total. China sobresale como el principal país de origen de las importaciones, con el 40% del total importado, seguido de Vietnam (13%) e Italia (9%).

El valor del mercado minorista de calzado se situó en 2.960 millones de euros en 2012, lo que supone un 2,6% menos que el año anterior, debido a la contracción del consumo privado y a la intensa competencia en precios, según un estudio de DBK, filial de Informa D&B, compañía del Grupo Cesce.

Las previsiones de DBK para el calzado minorista apuntan a un nuevo descenso en los dos próximos años. Asimismo, la entidad de elaboración de estudios sectoriales destaca que el cierre de pequeñas tiendas independientes ha provocado una mayor concentración en el sector, donde los cinco principales operadores ostentan un 23,5% del valor del mercado. En mayo de 2013 existían en España 9.400 establecimientos, de los cuales un 31% se encontraban integrados en cadenas especializadas.

Las exportaciones de calzado mantienen el tipo y siguen arrojando datos positivos. Si al cierre del primer semestre el sector registraba una ligera caída del 0,14% en pares y una subida del valor del 12,3% respecto al mismo periodo del año anterior, un mes más tarde, en julio, la caída en volumen era similar (0,2%), mientras que la facturación decrecía dos puntos.

De los diez principales clientes del calzado español, tan solo uno -Italia- registra caídas en volumen y pares. Los demás, en mayor o menor medida, mantienen los incrementos en los dos conceptos. El número 1 de la lista, Francia, se apunta subidas en pares y valor por encima del 4%, aunque con un ligero descenso en el precio medio (-0,4%). Alemania, tercer mercado en importancia, crece un 10,7% en pares y un 5% en valor, a costa de bajar el precio medio un 5%.