El stand en la feria

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El stand en la feria

Publicado 9 enero, 2014

Manuel Córdoba – ioanddesign.com

El stand es el punto de atención al cliente del que tu empresa dispondrá en la feria, y representa no sólo la imagen de marca y los valores, también refleja la presencia y el tamaño de tu compañía en relación con el sector. Diseñar el stand es el paso lógico tras decidir los objetivos de tu participación en la feria, y una vez que se ha determinado el presupuesto que se destinará a esta actividad.

¿Dónde colocar mi stand?

La localización es un factor clave, que no depende exclusivamente de nosotros: la organización ferial decidirá la disposición de los espacios y los flujos de tráfico (usando señalizaciones, situando stands pequeños al lado de empresas líderes, con actividades promocionales o divulgativas, incluso con restricciones a la circulación en zonas específicas).

Por eso, como expositor, es importante distinguir entre tráfico natural (el recorrido definido por la disposición de los pasillos) y el inducido (o forzado por la organización, para atraer visitas a zonas de la feria menos visibles), y considerar cuáles son las “zonas calientes” y qué posibilidades se tiene de acceder a ellas: las plantas bajas (si la feria tiene más de un nivel), los pasillos centrales, la parte central, las zonas más visibles e iluminadas o las próximas a grandes empresas o entidades expositoras, las entradas y salidas de los pabellones (siempre que sean los accesos principales), las subidas y bajadas de escaleras o accesos a otros pabellones, las áreas de servicios generales o las zonas de hospitalidad de la feria, siempre son zonas que favorecen una mayor exposición; por eso son también las más demandadas. Cuanto antes se tome la decisión de participar, más opciones habrá de conseguir una estas ubicaciones. Las llamadas “zonas frías” son áreas menos atractivas, pero que pueden resultar interesantes en función de otros factores. Las plantas superiores, pasillos sin salida o estrechos, zonas próximas a áreas no profesionales (aseos, guardarropa, bancos), o áreas del extrarradio del pabellón (si carecen de otros elementos atractivos que atraigan visitas a esas zonas) pueden tener menos visibilidad, pero ofrecer otras ventajas, relacionadas con la disponibilidad y la flexibilidad.

Contar con un plano actualizado y oficial de la organización de la feria, estudiar los catálogos de los expositores anteriores para saber en dónde se situaban y si es posible negociar mejores emplazamientos, y hacer visitas previas a la feria en la que se quiere participar, son consejos que permitirán determinar las zonas más recomendables para exponer nuestro producto, trascendiendo de la idea de frío o caliente, y adaptando nuestras necesidades, presupuesto y objetivos a los espacios disponibles en la feria.

El diseño

El diseño del stand depende del presupuesto disponible, pero también de la tipología del espacio elegido. Los stand “isla”, abiertos por sus cuatro laterales, suelen ser amplios, tener mayores costes y estar sometidos a reglas de seguridad más estrictas, pero son más flexibles, llamativos, accesibles y permiten muchas soluciones decorativas. Los stands “península”, abiertos a tres calles, ofrecen también una gran flexibilidad para su decoración. Los stands a una o dos calles parecen a priori menos atractivos, pero si la utilización de gráfica es un aspecto importante, entonces pueden ser una opción más que aconsejable, ya que tienen una mayor superficie para ello. Cuando los stands tienen dos pisos o niveles se les cataloga como “especiales”, porque además de requerir de un montaje y decoración específicos, no siempre se pueden incluir en todos los recintos feriales, dadas sus limitaciones en espacio y altura. Los stands “de exterior” están pensados para exponer materiales o productos que no pueden exhibirse en interior, o para aprovechar espacios expositivos dentro de un recinto ferial. La organización de la feria dispondrá de una serie de opciones, en función del recinto en el que se celebre la feria.

El tamaño (del stand) importa

El tamaño mínimo del stand debe permitir moverse con soltura en el espacio, y mantener reuniones con los visitantes con cierta discreción. Las dimensiones básicas más habituales son 3×3, 3×4 ó 4×4 metros. Contratar más espacio del necesario no es una buena decisión, pero tampoco lo es lo contrario. Es importante considerar cuántas personas podrían visitar, a la vez, el stand en las horas punta, y cuántos comerciales estarán atendiendo el stand en esas horas activas, para contratar el espacio suficiente. Las dimensiones del stand dependen del producto (cuya exposición debe abarcar al menos el 50% del stand); de la imagen de marca, de los costes y el presupuesto disponible, del uso de stands ya fabricados o usados en otras ferias, y del espacio disponible en la feria en la que se quiere participar.

La decoración: llamar la atención, con gusto

El stand debe llamar la atención. Éste es un concepto cultural, que depende de la idiosincrasia de cada país, por eso, si su empresa va a participar en una feria internacional, es fundamental comprender las claves del país y adaptarse a ellas para conseguir captar el interés local. Además, se debe evitar la congestión informativa, atraer al visitante e inducirle a transitar por el stand. Para lograr esto, hay que transmitir información de manera concisa, sencilla y clara, con pocos mensajes clave, breves y directos, usando palabras gancho e imágenes atractivas. Los productos que se exponen deben ser visibles desde el exterior, las entradas y salidas del stand deben ser fácilmente localizables, y es recomendable marcar itinerarios que permitan mostrar lo que la empresa expone. La iluminación debe ser uniforme, y marcar ambientes y focos de atención; además, debe guardar equilibrio con los colores y el diseño (inspirado en la imagen de marca y en el uso del stand). Las plantas y flores deben estar alejadas de las fuentes de iluminación para evitar su deterioro y no obstaculizar el tránsito en el stand, al igual que los equipos audiovisuales, cuyas necesidades de energía e instalación deben preverse con antelación. Cualquier material distintivo o de reclamo debe usarse de forma limitada, para evitar la saturación.

Los stands dependerán, esencialmente, de los objetivos planteados para la feria en la que se quiere participar y, muy especialmente, del presupuesto disponible.

 

Manuel Córdoba

www.ioanddesign.com