Los chicos malotes del barrio tienen nuevo objetivo

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Los chicos malotes del barrio tienen nuevo objetivo

Publicado 6 febrero, 2014

Juan Mateos
Director de Contenidos de Bricocrack

Han puesto sus ojos en Internet, que está llamada a ser la gran protagonista del crecimiento comercial en los próximos años.

Que los ricos son en la economía como los chicos malotes del barrio, es algo que ya sabíamos. Ellos ajustan las reglas y crean los objetivos. Un ejemplo claro es la burbuja que decidió orientar el consumo hacia grandes áreas comerciales y sacar a los consumidores del entorno natural de las calles. Para el comercio tradicional había dos posibilidades: quedarse en las calles soportando la pérdida de público o mudarse a los nuevos establecimientos y ceder una parte sustancial de sus ingresos por el derecho a estar ahí.

Porque el objetivo era vender mucho, y para vender mucho había que vender muy barato. Y para vender muy barato había que reducir el margen. Y como no había margen, las inversiones para poder vender mucho y muy barato se hacían con crédito. Y así, los gastos financieros se llevaban otra parte de los ingresos de productores y comerciantes. Y no solamente de los ingresos, porque para conseguir los créditos había que avalar, con lo que toda la cadena productiva depositó como garantía su patrimonio, logrado con años de esfuerzo, en manos de los prestamistas. Si el montaje fallaba, ya había quien pagara los platos rotos…

Pues la ambición no para. Si algo nos queda a los humanos era la libertad de la información y la comunicación que nos da Internet. En la Red, por ejemplo, sigue valiendo el talento de quienes crean la comunicación y los contenidos para garantizar la presencia de quienes son menos poderosos. Nuestras noticias independientes, nuestros productos, nuestras iniciativas empresariales, han encontrado un sitio en Internet para llegar a personas que, por los canales tradicionales de comunicación, nos sería casi imposible llegar. Pues bien, ahora los ricos se han fijado también en este pedazo de tarta y están empezando a poner sus zarpas. Los proveedores de banda ancha (la señal que permite trasladar la información por la red) están interviniendo para controlar y convertir en negocio la información en Internet. Ya hay antecedentes. Pensemos que hasta hace unos años el llevar señal de datos era un subproducto para las compañías de comunicaciones, que han tendido las redes con el dinero que les pagábamos por la telefonía.  Casualmente, ya que las líneas eran suyas, se acabaron metiendo “a saco” en la producción de televisión, Ahora intentan hacer lo mismo con Internet, creando reglas que permitan una nueva burbuja en la que ellos puedan dirigir el consumo y hacernos pagar a todos los que queramos estar allí.

Que es muy posible que lo consigan, no se discute. Los grupos políticos tradicionales están muy hartos de la fuerza política que se genera a través de Internet y estarán encantados de que alguien ponga coto a tanto “internautaflauta” como se mueve por la red. ¿El precio? Que a cambio de ese control político se “normalice” el uso en la Red, haciendo que todos paguemos peaje por estar ahí. Con una previsión de crecimiento y de influencia como está mostrando Internet y el crecimiento exponencial de ventas directas o inducidas a través de este canal, la nueva burbuja está servida. En los próximos años quien no esté ahí no será nadie y quien quiera estar tendrá que ceder, otra vez más, una parte de sus ingresos en otro peaje artificial. Quien haya creado ya una presencia y una cierta masa crítica de contenido, lo tendrá posiblemente menos crudo, pero para quienes quieran acceder cuando el asunto esté en manos de otros la cosa será muy complicada. Diversas organizaciones están luchando por evitar que esta legislación se lleve a efecto a nivel mundial, pero ya se sabe: los chicos malotes del barrio son muy poderosos y aparecen siempre para fastidiar la fiesta donde ven que los demás lo pasan bien.